El cuarto año del Gobierno de Víctor Castro en Baja California Sur ha resultado ser una joyita, ¡sí señor! Porque la violencia se ha desbocado como nunca, ¡bendito país tropical!
Los datos oficiales del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública muestran que los asesinatos se duplicaron durante su mandato, ¡doble, al doble! ¿Acaso es el nuevo récord olímpico de incompetencia en seguridad?
Para ponerle la cereza al pastel, las desapariciones también se fueron de fiesta, aumentando más del 200% en un «feliz» 2025. ¿Cómo se celebra eso? ¡Vaya manera de hacer historia!
Y antes de que nos olvidemos del pasado «esplendoroso» en 2023, ¡los homicidios casi se multiplicaron por cinco! ¡Chin, para que nos duela más!
¿Y qué tal las joyas de extorsión creciendo un 48%? ¡Esas cifras son como un mal chisme que no termina nunca!
Pero eso no es todo, porque en el marco de tanta festividad de inseguridad, ¡se registró una de las jornadas más calientitas en memoria reciente! ¡Ocho felices fallecimientos en un solo día! ¡Casi podría ser una obra de teatro!
Y mientras tanto, el gobernador Castro estaba tan ocupado que se le pasaron de largo un par de cositas curiosas. ¿Empresas sancionadas por EE.UU? ¡Qué detalle tan irrelevante! Y luego, las obras públicas con empresas señaladas… ¡Claro que sí, todo bajo control!
Por si tenías dudas, la corrupción también ha tenido su cuota de crecimiento en este circo de malabares, ¡un 26% más! ¡Qué dura es la vida para los corruptos!
En resumen, parece que en Baja California Sur la seguridad e integridad ciudadana están tan descuidadas como un perro abandonado en un día lluvioso. ¡Qué belleza de gestión!
