Canadá ve en México socio confiable, pero pide más seguridad
La relación comercial entre México y Canadá es sólida, o eso nos quiere hacer creer Dominic LeBlanc, ministro de Comercio Internacional de Canadá. En una reunión con empresarios de ambos países, este señor indicó que con la próxima revisión del T-MEC en junio, la región de Norteamérica podría ser más competitiva. ¡Wow, qué revelación, señor LeBlanc! Parece que descubrió el agua caliente. También mencionó que México es un socio confiable. Claro, con tantos años compartiendo historias, ¿cómo no ser confiable?
Y hablando de confiabilidad, parece que Canadá quiere más de eso, pero en seguridad, comercio e inversiones, porque según ellos el mundo está más peligroso y complicado. Entonces, ¡vaya novedad! Pues resulta que se han realizado reuniones para compartir información entre funcionarios policiales y militares de ambos países. ¡Qué sorpresa! Pero Canadá quiere duplicar oficiales en México para «fortalecer alianzas». ¿En serio?
Y para añadirle sal y pimienta al asunto, Ebrard, el de la Secretaría de Economía, mencionó que habrá un plan de acción entre México y Canadá, chequéalo: minerales, inversiones en puertos, infraestructura, cadenas de suministro y oportunidades para los jóvenes. Sí, lo de siempre, nada nuevo bajo el sol. ¡Qué emoción!
Y para cerrar con broche de oro, ¡la guinda del pastel! Marcelo Ebrard Casaubón, el mismo tipo del plan de acción, tuvo el descaro de decir que la desaparición de 10 personas que trabajaban en una minera canadiense en Sinaloa no afecta para nada la relación económica y comercial con Canadá. ¡WTF! Ahora resulta que la vida vale nada y que los negocios son inquebrantables. ¿En serio? Ah, pero eso sí, la empresa canadiense está «dolida» por la situación. Ya ves tú, les duele perder su mano de obra barata.
En fin, la relación México-Canadá es un cuento de nunca acabar. Mientras unos ven oportunidades y solidez, otros ven más de lo mismo: intereses, inversiones, y mucha palabrería. ¡Ah, el mundo de la diplomacia y el comercio, qué bonito es todo! ¡Viva la transparencia y la honestidad, caray!
