Mazatlán se convierte en el escaparate perfecto para los vividores del turismo con la inauguración de la Fiesta Amigos 2025. Ahí, la secretaria de Turismo estatal, Mireya Sosa Osuna, dio inicio a este circo de negocios que busca engrasar las ganancias de los especuladores y mamarrachos del sector.
El evento, que presume más de 1,150 citas de negocio con operadores mayoristas, agencias de viajes y demás sanguijuelas del turismo, es solo una fachada para encubrir la codicia y la avaricia bajo el disfraz de la diversificación turística y las alianzas comerciales.
Durante la apertura, la funcionaria Mireya Sosa Osuna no perdió la oportunidad de apantallar a los presentes con su verborrea institucional, mientras se restregaba el lomo por ser parte del inmoral circo turístico de Mazatlán, ese destino soleado que asegura tener un “Centro Histórico único en el país” (¡Vaya descubrimiento!).
Se destaca el “gran dinamismo” del puerto, lleno de nuevos proyectos y oferta hotelera variada (¡qué original!). Además, presumen su “labor” para posicionar a Mazatlán como un destino de primer nivel con la campaña “Un Mar de Historias”, presentaciones, congresos y demás eventos que no hacen más que inflar el ego de estos aprovechados.
Por si fuera poco, el lavado de dinero se complementa con cifras ficticias y maquilladas para hacer ver que todo va viento en popa. Con la presencia de 79 cruceros y 3.4 millones de turistas (según sus cuentas), resulta difícil no cuestionar la transparencia y veracidad de dichos datos.
La fiesta continúa con más ridículos: una conectividad aérea nacional e internacional que parece que cualquier país en guerra tendría, capacidad hotelera a la alza con 11 hoteles en construcción (¿no hay saturación en el paraíso terrenal?) y una comitiva plagada de vividores de todos colores y sabores, garantizando el circo completo.
En resumen, Mazatlán brilla y reluce como la joya de la corona de la corrupción turística. Los carteles de «bienvenidos» y «gracias por venir» dejan en evidencia la hipocresía y el cinismo de quienes buscan sacar tajada de un mundo de apariencias y desigualdades. Todo por un puñado de pesos y un mar de historias tejidas con la sed de lucro. ¡Viva la fiesta del engaño!
