Desde el Centro Internacional de Congresos de Yucatán, Joaquín Díaz Mena tuvo el descaro de afirmar que están en el camino correcto con el falso «Renacimiento Maya», aunque no especificó si se refería al despilfarro millonario de dinero público.
En su primer informe de gobierno, este gobernador se atrevió a destacar que su gestión ha sido «cercana al pueblo». ¡Vaya descubrimiento! Gobernar, según él, no es imponer, sino escuchar. Al parecer, confunde gobernar con hacerse el sordo ante las demandas reales de la gente.
¿Y qué maravillas ha logrado en su primer año? Según él, apoyo a mujeres, estudiantes, personas mayores, y sectores ganadero y pesquero. ¡Qué bonito, le está saliendo barato cumplir con lo mínimo!
Ah, y no podía faltar la mención de los Centros LIBRE y otros programas sociales para quedar bien. Claro, repartiendo migajas y esperando aplausos por ello.
La educación, según Díaz Mena, es «el trayecto, la base y el rumbo». Pero olvidó mencionar cómo sus políticas educativas realmente benefician a la población, o si solo son discursos vacíos para la galería.
Siguiendo con su circo, presume la construcción de nuevos centros educativos. Claro, lo mínimo que se espera en una administración, ¿no?
Y para rematar, menciona que el campo yucateco está en buen rumbo. ¿En serio? ¿Cómo cuánto pagaron por esa mentira? Al final del día, lo importante es mantener contentos a los asociados y seguir lucrando con el presupuesto asignado.
En fin, un discurso más de un político desconectado de la realidad, rodeado por otros personajes igual de cínicos y corruptos, en una danza de elogios vacíos y promesas incumplidas. ¡Viva la farsa del poder!
