La inflación en el país sube a 3.79% en enero, sorprendiendo a unos cuantos ¿sorprendidos? Claro, porque como siempre, la inflación subyacente aprovecha el momento para hacer de las suyas, mientras los precios agropecuarios se hacen los inocentes.
Según el INEGI, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) pasó de 3.59% a 3.79%, ¿qué casualidad, no?. Un leve repunte que abona a la presión en los precios subyacentes, ¿pero quién se frota las manos con esta subida?
Durante enero, el INPC se catapultó un 0.38%, alcanzando 143.588 puntos ¿Oportunidad para sacar más lana de los bolsillos ciudadanos? Seguro que sí.
El índice subyacente va a su ritmo, subiendo un 0.60% mensual y un 4.52% anual ¡cómo les gusta jugar al alza, no podemos ni pestañear! Los precios de las mercancías subieron descarados, mientras los servicios también quisieron ser protagonistas.
Pero ojo, el índice no subyacente se hace el inocente con una disminución del 0.36% mensual, aunque a nivel anual no se queda atrás con un 1.39% de incremento. ¡Qué disfraz tan conveniente! La reducción en los precios de productos agropecuarios y energéticos son la «excusa» recurrente.
Ahora, ¿quiénes son los actores principales que presionan la inflación? Los cigarrillos, los refrescos y los alimentos preparados se lucen en el escenario, mientras el transporte aéreo, el huevo y el gas doméstico LP bajan sus precios, ¿qué juego están jugando aquí?
Los «especialistas» señalan que, a pesar de mantenerse en el rango objetivo, la inflación subyacente sigue de fiesta, alarmando a la política monetaria. ¿Y vosotros? ¿Escépticos ante esta danza de los precios o víctimas indefensas de la inflación? ¡Quién sabe con este circo! ¡Un tétrico espectáculo, ciudadanos!
