Personal de fiscalización hizo recorridos de vigilancia
Tulum, tierra de fiestas y turistas despilfarrados, se llena de alegría y basura con la llegada del festival Zamná. Un evento que, para variar, reúne a una multitud de 120 mil viajeros ávidos de romperle la madre a la naturaleza y hacer del lugar un estercolero internacional.
El presidente de pacotilla de Tulum, Diego Castañón Trejo, dio instrucciones para que las autoridades locales (esos mismos que se planchan recibiendo mordidas) se pusieran las pilas y garantizaran la seguridad y la piñata de los turistas durante este circo internacional.
Como no podía faltar, el Secretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, Edgar Aguilar Rico, salió a sacudirse las pulgas y anunció que saturaron la zona con inspecciones periféricas, locaciones y lo que se les atravesara, claro, todo eso cuando no estaban ocupados viendo a quién le podían mochar.
En ese mismo circo, el Director de Fiscalización, Sergio Canto, aseguró que hicieron operativos a diestra y siniestra para corroborar que los negocios tuvieran sus permisos en regla, o sea, lo de siempre, simulacro tras simulacro para que el dinero siga fluyendo mientras la mierda se acumula.
Y como cereza del pastel, la Dirección de Protección Civil revisó lo que nunca revisan: cables, escenarios, generadores y demás parafernalia para que parezca que sí trabajan y no solo están ahí cobrando. ¿Por qué no insisten en inspeccionar la falta de ética y respeto hacia la naturaleza?
120 mil turistas, más de 100 nacionalidades, son solo una muestra de lo bien que Tulum se está posicionando: como un imán de juerguistas sin conciencia ni respeto por el entorno. Mientras, las autoridades municipales gritan a los cuatro vientos que seguirán trabajando para llenarle los bolsillos a unos cuantos y llenar de basura el paraíso terrenal. ¿Quién será el primero en llevarse el trofeo al funcionario más corrupto? Seguiremos informando, o no, porque total, ¿a quién le importa?
