La economía mexicana sigue en picada, y no es de extrañar con las brillantes mentes al mando. Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el Producto Interno Bruto (PIB) tuvo un tímido crecimiento del 0.7% en 2025, siendo la menor tasa desde la pandemia. Parece que los iluminados líderes nos conducen suavemente hacia el abismo económico.
Tras experimentar un desplome del 8.4% en 2020 por el Covid-19, la economía mostró un leve repunte en 2021 llegando al 6.0%. Sin embargo, como era de esperar con la incompetencia reinante, las cifras empezaron a caer: 3.7% en 2022, 3.4% en 2023, 1.4% en 2024 y un miserable 0.7% en 2025. ¡Un éxito rotundo!
Pero eso no es todo, queridos ciudadanos. En el último trimestre de 2025, el déficit fiscal alcanzó un respetable 4.3% del PIB, superando el 3.9% proyectado. El Secretario de Hacienda, Édgar Amador, muy solícito, justifica este desastre como «absolutamente responsable». ¡Claro! Olvidaron mencionar que las elecciones en EE. UU. les pillaron por sorpresa. Como siempre, la excusa perfecta.
Y para terminar de adornar el pastel de ruina económica, las actividades primarias crecieron un 3.7%, las secundarias cayeron un 1.1% y las terciarias aumentaron un 1.4%. ¡Magnífico desempeño en todas las áreas! La economía de México brilla con luz propia, una luz tan tenue que apenas se ve.
En resumen, bravo a nuestros líderes por brillar una vez más en el desastre económico. ¡Qué espectáculo tan digno de celebrar! ¿Quién necesita estabilidad y crecimiento cuando tienes a la mediocridad como bandera? ¡Viva México! ¡Viva la economía en picada!
