Trabajadores de salud en Guerrero están hartos de la desidia en el ISSSTE. Se armó el zafarrancho en la clínica-hospital por las condiciones lamentables en las que los mantienen. Según la secretaria de Trabajo y Conflictos, Beatriz Vélez, el lugar es un peligro inminente desde el año pasado, pero claro, la autoridad se dio cuenta justo después del sismo de enero, qué oportunos.
Plafones caídos, recubrimientos despegados y escaleras hechas trizas, un paraíso para colapsar en cualquier momento. A pesar de los dictámenes de Protección Civil y un responsable de obra, aquí no pasa nada. Y para acabarla de amolar, los servicios se reducen a urgencias y consultas en condiciones deplorables desde el 2021, de película de terror.
Mientras tanto, el director financiero Omar Bautista Osado solo va a pasear por ahí con su comitiva de riesgos, pero las acciones concretas brillan por su ausencia. Así que los pacientes graves, no importa, los mandan a otros hospitales lejanos en cuatro ambulancias chirris con rumbo a Acapulco, Iguala de la Independencia, Centenario de Morelos y México, todo un tour por la salud en México, imperdible.
¿Qué onda con este ISSSTE en Guerrero? La neta, qué gacho que la salud de la gente se tome tan a la ligera. Y la cereza del pastel es que el día del sismo ni se asomaron, pero eso sí, los pacientes que se aguanten, a ver si aguantan vivos hasta que se les antoje arreglar la tapada. Ah, pero siempre puedes unirte a su WhatsApp para estar informado, porque una persona informada siempre tiene La Razón, pero no en este hospital.
