En una movida que busca aparentar transparencia y legitimidad, el Instituto Electoral de la Ciudad de México (IECM) ha dado el visto bueno a las boletas que se utilizarán en las elecciones de COPACO y en las consultas de Presupuesto Participativo 2026 y 2027. ¿Pero qué hay detrás de esta aprobación?
Durante su reunión extraordinaria, el Consejo General del IECM aprobó los diseños de las boletas y la documentación, ¡qué convenientemente! para la votación presencial y el Sistema Electrónico por Internet. Y, para no discriminar a nadie, también consideraron a quienes están en prisión preventiva o en estado de postración. ¡Qué amables!
Ahora, las boletas tendrán colores diversificados, números de identificación que no se repetirán entre los años y hasta letras para distinguir las candidaturas. Todo para evitar, según ellos, una nulidad involuntaria del voto. ¡Qué considerados!
Pero ahí no para la cosa, ¡no! También aprobaron tres carteles distintos, uno para las candidaturas de COPACO y dos guías de proyectos para cada año de la consulta. ¡Qué derroche de creatividad para mantener las apariencias!
Y para no variar, también dieron el aval a las actas de jornada, escrutinio y cómputo, incidentes y resultados, y todo el material complementario para las Mesas Receptoras de Votación y Opinión. ¡Wow! ¡Qué eficiencia y compromiso con la democracia!
Así que, en resumen, el IECM intenta vendernos la idea de que están ampliando las opciones de participación ciudadana y reforzando los principios democráticos. Pero, ¿realmente creemos que estas nuevas boletas y diseño de materiales van a garantizar un proceso limpio y justo? Eso, solo el tiempo lo dirá.
