CDMX, una ciudad llena de sorpresas que ni en la Feria de la Perfección. Resulta que los ilustres de la alcaldía retiraron no uno, ni diez, ¡sino 50 mil 376 vapeadores de las calles! ¡Cochinos! Clara Brugada hizo el anuncio jactándose de sus acciones. El 09 de enero, desmantelaron un puesto y una bodega en el Centro Histórico, asegurando más de 50 mil de esos dispositivos de los viciosos. ¡Bravo!
Por si fuera poco, el valor estimado de toda esa chatarra es de 10 millones de pesos. ¡Aplausos, por favor! Además, en la movida decomisaron a un pollo de 26 años con drogas y armas. Las autoridades, en lugar de atender cosas importantes, ¡buscando a vendedores informales! Mucha cadera, pero al final no resuelven ni la mitad de lo que importa.
Lo relevante aquí no es solo la acción, sino la misión y la justificación. Supuestamente, estas pantomimas se hacen para garantizar «espacios accesibles» y para evitar la «venta ilegal». La hipocresía en su máxima expresión. ¡Por favor! Retiran la mercancía y después dicen que no permitirán la venta, ¿qué sigue, decomisar el aire para evitar la contaminación?
Por si te late lo de las leyes y reglas, resulta que ahora los vapeadores y de más chismes electrónicos tienen su ley en la banda. Para rematar, la secretaria de Salud asegura que esta movida protege la salud de los habitantes. ¡Qué lindo! Claro, eso justifica desplegar a toda la NASA a confiscar cacharros.
Un show digno de estos tiempos donde los valores se trastocan y las prioridades se invierten. Mientras hay huecos legales, corrupción y problemas reales sin resolver, sigamos enfocándonos en lo que realmente importa: ¡dejar a los ciudadanos sin sus juguetes modernos! ¡Bravo, CDMX! ¡Sigamos barrriendo para arriba!
