«PRIista en Michoacán denuncia amenazas y ataque contra escoltas: ¡pobre de él!»
El señor Guillermo Valencia Reyes, quien lidera al PRI en Michoacán y es diputado local, ha salido a llorarle al río porque asegura que lo quieren callar. Según él, uno de sus escoltas fue atacado sin dar muchos detalles, pero asegura que fue una «advertencia» en su contra. Qué dramón, ¿no?
En una rueda de prensa, el sujeto se quejó de que durante las fiestas decembrinas tuvo el horrible suceso de que su equipo de seguridad sufrió un ataque. ¡Ups! Pero no se apiadó y no dijo si los escoltas terminaron en la sala de emergencias. ¡Qué tragedia, señor!
Sin embargo, Valencia decidió mantenerse misterioso y no dar más información. ¿Para qué, verdad? Así alimenta el morbo. Pero avanzó que fue algo pensado «exclusivamente» para él. ¡Ay, pobre!
Valencia se lamenta diciendo que recibió una amenaza bien directa y que este tipo de acciones, que ni él mismo entiende, forman parte de una supuesta estrategia de intimidación en su contra. Wow, ¡qué revelación!
Al conocer lo sucedido, el fiscal del estado le dio una manita y lo ayudó a buscar refugio. Según él, están en conocimiento de lo ocurrido. Pero qué moderno, ahora los políticos piden ayuda a los fiscales. ¡Qué tiempos!
El drama de este individuo no acaba, porque denunció que las autoridades locales estarían tramando quitarle la seguridad que lo protege. ¡Qué horror! Le quedará rezarle a la virgencita para que no lo dejen desprotegido.
Como si fuera la estrella de una telenovela, recordó que en mayo pasado sufrió un ataque cuando andaba en campaña y que el agresor fue a parar al bote. A pesar de los sinsabores, asegura que no huirá ni dejará de denunciar la violencia en Michoacán. ¡Qué valiente, señor!
Total, que Valencia termina su drama diciendo que es un incomprendido y que lo quieren callar. ¡Caramba, qué película de horror! ¿Terminará con final feliz o solo fue un capítulo más en la vida de un PRIista alicaido? ¡Dramas del poder!
